Como elemento metálico raro, el titanio posee propiedades que superan con creces las percepciones comunes, especialmente en equipos de generación de energía, donde su baja temperatura de ciclo térmico lo convierte en un material ideal para aplicaciones específicas. Existe la posibilidad de desarrollar un nuevo tipo de tubo de titanio capaz de operar a temperaturas más altas. En comparación con los tubos de titanio de baja temperatura y alta resistencia existentes, esta innovación es más prometedora para la conservación del metal y la mejora de la eficiencia. El objetivo futuro es desarrollar una aleación de tubo de titanio que pueda soportar temperaturas de hasta 650 °C. Cuando se utiliza en rotores de turbinas de alta presión, esta aleación podría reducir el peso en un 20% en comparación con los rotores base convencionales.
Sin embargo, a medida que aumentan las temperaturas de funcionamiento, surgen nuevos desafíos, como la oxidación superficial, la estabilidad en la producción metalúrgica a gran escala, la corrosión por fricción, los riesgos de incendio y la corrosión intergranular causada por sales calientes. Algunos de estos problemas pueden mitigarse mediante recubrimientos o tratamientos superficiales, y actualmente se está investigando en esta área.
Los tubos de titanio se producen mediante una línea de producción continua automatizada que implica doblado en frío, soldadura, tratamiento térmico en línea, enderezamiento del diámetro, pruebas no destructivas e inspección de estanqueidad al aire. Con el rápido desarrollo de la industria del titanio y las mejoras continuas en la tecnología de soldadura, se espera que la eficiencia de producción de los tubos de titanio aumente significativamente, lo que garantiza una mayor estabilidad, consistencia y productividad de la calidad. La longitud de los tubos se puede personalizar según los requisitos del cliente.
Convencionalmente, los tubos de titanio se fabrican mediante procesos de laminación o estirado. Estos métodos requieren grandes cantidades de aceite de laminación y aceite de estirado, lo que contamina gravemente el sitio de producción. Después de la laminación o el estirado, la grasa y las manchas en las superficies interna y externa de los tubos deben eliminarse mediante desengrase y decapado, procesos que causan una importante contaminación ambiental.
Para salvaguardar la salud del operador y proteger el medio ambiente, se deben implementar equipos y medidas de protección adicionales. Esto aumenta la inversión de capital y, en consecuencia, el costo de producción de los bienes. Por el contrario, la línea de producción automatizada para tubos de titanio permite la fabricación a gran escala con calidad estable y alta eficiencia. Más allá del consumo mínimo de agua, electricidad y otros recursos energéticos, el proceso de producción es en gran medida libre de contaminación.